El uso de patentes en la micro y pequeña empresa en el Perú

Las Micro y Pequeñas empresas deben tener en cuenta que las patentes pueden ser un poderoso instrumento comercial para su crecimiento empresarial. La innovación y el emprendimiento son factores que pueden determinar la productividad competitividad e incremento de ganancias de las empresas en un país con un alto crecimiento y desarrollo de nuevas tecnologías.
Una patente es un derecho de propiedad otorgado por el Estado para una invención que es nueva, implica una actividad inventiva y es susceptible de aplicación industrial. La patente le confiere a su titular, por un periodo de tiempo[1], el derecho exclusivo de impedir que terceros fabriquen, utilicen, vendan o importen un producto o proceso basado en la invención patentada sin la autorización del titular.
Por su parte, las micro y pequeñas empresas en Perú[2] son aquellas conformadas por empresarios dedicados al rubro mercantil, industrial o de otro tipo que tiene un número reducido de trabajadores y que registra ingresos moderados. En el Perú Las MYPEs[3] constituyen el 98,3% de la economía del país y son la principal fuente de generación de empleo en el sector privado, toda vez que proporcionan abundantes puestos de trabajo, contribuyen al ingreso nacional y al crecimiento económico del país.

Hoy en día, cuando una empresa desarrolla un producto es importante que esta solicite su respectivo registro ante la Oficina Peruana de Patentes. Es importante que estén al tanto del sistema de propiedad intelectual, pues además de brindar una Imagen positiva de la empresa, las patentes son herramientas útiles que ayudan a las MYPEs a ser más productivas y competitivas. Las patentes, como instrumentos de protección pueden mejorar las oportunidades de ganancia al brindar exclusividad para la comercialización de una innovación. Asimismo, al hacer uso del derecho exclusivo de propiedad de una patente podrán evitar involucrarse en actividades comerciales que podrían resultar ilícitas o evitar que terceros intenten beneficiarse del desarrollo de sus creaciones.
Por ejemplo, si un pequeño empresario desarrolla un invento o un procedimiento que ayude a mejorar su producción de frutas y éste tiene éxito en el mercado, y no solicita su respectivo registro ante la Oficina Peruana de Patentes, es probable que otras empresas intenten, fabricar productos con características técnicas idénticas o muy similares a las de su producto, aprovechándose del esfuerzo que el empresario y los trabajadores desarrollaron para su elaboración y utilizarlo en su propio beneficio.
Los derechos exclusivos que le otorgan una patente a su titular le brindan la posibilidad de impedir que los competidores elaboren productos o utilicen procesos que infrinjan sus derechos y pedir una compensación por los daños sufridos. Para ello es importante que se registren todo tipo de innovación o proceso novedoso que el empresario esté utilizando.
Por ejemplo, un comerciante agropecuario que conozca el sistema de propiedad intelectual podrá trabajar con nuevas especies, variedades o en el mejoramiento de los aspectos en los métodos de cultivo o de la explotación pecuaria al solicitar las respectivas licencias de explotación de cada variedad o recursos genético que se encuentre protegido.
Dado que la innovación en el sector agropecuario se caracteriza en gran medida por la introducción permanente de nuevas variedades, así como por las técnicas de manejo de cultivos y planteles pecuarios, el tener conocimiento del sistema de propiedad intelectual ayudará evitar eventuales problemas legales que se puedan presentar.
Si una MYPE pone una invención patentada en el mercado, tiene diversos beneficios económicos, tales como; vender la patente a otra persona o empresa; ceder la patente a terceros bajo licencia u otro tipo de alianza estratégica con otra empresa.
Para vender una patente, el titular de la patente deberá ceder todos los derechos sobre la invención a una empresa mediante un contrato de venta entre ambas partes para la explotación de la patente a cambio de una cantidad de dinero. Por otra parte, un contrato de licencia, el licenciante cede solo algunos derechos para autorizar a un tercero (el licenciatario) el uso de la invención patentada con unos fines mutuamente acordados. Los acuerdos de cesión y explotación de patentes permiten a una empresa obtener más ingresos, y son bastantes útiles si la empresa a la que pertenece la invención no posee la capacidad de fabricar un producto que desee comercializar o que su cantidad en el mercado no sea suficiente para cubrir una determinada necesidad.
Por otra parte, a través del uso de las patentes las empresas también pueden acceder a nuevos mercados; por ejemplo, sí una MYPE considera exportar cualquier tipo de servicio o bien y posee una patente de invención, entonces podrá generar beneficios económicos adicionales mediante la cesión de patentes bajo licencias de explotación. Es importante señalar que la invención debe estar protegida también en los mercados extranjeros correspondientes.
Es importante resaltar que para que una patente tenga viabilidad comercial y genere beneficios tangibles en una empresa; además de ser novedosa, tener una utilidad concreta y presentar una solución a una necesidad de un gran grupo de personas, debe de comercializarse activamente.
Una patente en sí misma no es ninguna garantía de éxito comercial, pero si cumple con lo previamente mencionado, se aumentaría la capacidad de una empresa de beneficiarse de sus invenciones, se aumentaría el poder de negociación de la empresa. y el éxito de la empresa estaría casi garantizado y esto resultaría en un beneficio económico muy alto.
Siguiendo la misma línea, tal y como lo señala el Organismo mundial de la Propiedad Intelectual en una de sus boletines sobre innovación “el éxito comercial de un nuevo producto en el mercado no depende solamente de sus características técnicas. Por muy buena que sea una invención desde un punto de vista técnico, si no hay una demanda efectiva de éste o si el producto no se comercializa correctamente, es poco probable que atraiga a los consumidores. Por tanto, el éxito comercial depende también de otros factores, incluido el diseño del producto, la disponibilidad de recursos financieros, el desarrollo de una estrategia de comercialización eficaz y del precio del producto en comparación con el de productos de la competencia o productos de sustitución.”[4]
En su contraparte, es importante resaltar que en el Perú muchas MYPEs tienen una baja cultura de patentar sus productos o servicios, pues consideran que sus creaciones desarrolladas no son inventos que se pueden proteger. Asimismo, muchos empresarios afirman que realizar el trámite de registro de un invento en el Perú es difícil y caro.
Lo anterior no implica necesariamente que no haya habido intentos por obtener una patente; existe un número importante de solicitudes que por distintas razones son rechazadas o quedan inconclusas en alguna fase del trámite.
Por ejemplo, algunas de las solicitudes de patente de invención quedan en el camino porque caen en la etapa de examen de forma que significa que el solicitante no subsanó a observaciones efectuadas por la Oficina Peruana de Patentes, dentro del plazo que establece la Ley. Otras solicitudes son desistidas, toda vez que el solicitante en forma voluntaria solicita no continuar con el proceso de tramitación del invento o en su mayoría son abandonadas que es una instancia administrativa a la cual llega una solicitud en el caso que el solicitante no dé respuesta a alguno de los requerimientos establecidos dentro de los plazos.
La falta de asesoría y de adecuadas búsquedas preliminares para determinar la factibilidad de la patentabilidad, está explicando un alto rechazo de las solicitudes, una vez que éstas se someten a las exploraciones avanzadas sobre el estado de la técnica.
Una empresa peruana que cuente con una o varias patentes va a tener más posibilidades de incrementar sus ganancias al poseer mejor dominio del mercado, generar el interés de potenciales inversionistas, e incluso a nivel internacional, podrá expandir y generar nuevas oportunidades de mercado.
Finalmente, es importante resaltar que la Oficina Peruana de Patentes está desempeñando un activo papel en la implementación del uso del sistema de propiedad intelectual en las MYPEs. A través de diversos programas, brinda asesorías y soporte en la protección de inventos, innovaciones o diseños de productos de los pequeños empresarios de manera que puedan resguardar sus intereses económicos y generar más oportunidades de crecimiento.
Asimismo, a través de sus programas se identifica materia protegible en las invenciones, innovaciones o diseños, se analiza su potencial de patentabilidad y se brinda orientación y asesoría para la adecuada preparación de las solicitudes nacionales de patentes de invención, modelos de utilidad y/o diseños industriales que se desprendan de estos desarrollos.
Autor: Lucero Ticona – Especialista en Propiedad Intelectual
Estudio: OMC Abogados & Consultores
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[1] En el Perú la patente de invención es concedida por la oficina nacional de patentes (INDECOPI), y es válida durante un período de 20 años a partir de la fecha de presentación (o fecha de prioridad) de la solicitud de patente, a condición de que se paguen las tasas de renovación (o mantenimiento) para mantenerla en vigor.
[2] El artículo 2° de la Ley MYPE establece el concepto de Micro y Pequeña Empresa, señala que “La Micro y Pequeña Empresa es la unidad económica constituida por una persona natural o jurídica, bajo cualquier forma de organización o gestión empresarial contemplada en la legislación vigente, que tiene como objeto desarrollar actividades de extracción, transformación, producción, comercialización de bienes o prestación de servicios. Cuando esta Ley se hace mención a la sigla MYPE, se esta refiriendo a las Micro y Pequeñas Empresas, las cuales no obstante tener tamaños y características propias, tienen igual tratamiento en la presente Ley, con excepción al régimen laboral que es de aplicación para las Microempresas.”
[4] Organismo Mundial de la Propiedad Intelectual “Inventar el futuro – Introducción a las patentes dirigidas a las pequeñas y medianas empresas”, 2006.
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